Amnistía Internacional: 30 años de socio y una Asamblea

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Amnistía Internacional: 30 años de socio y una Asamblea.

Creo que a estas alturas no habrá que presentar a Amnistía Internacional, una organización no gubernamental fundada en 1961 por el abogado británico Peter Benenson que lucha por los derechos humanos en el mundo, que ha obtenido el Nobel de la Paz y cuyo trabajo goza de reconocimiento amplio.

Por si acaso, alguien quiere saber más: https://www.es.amnesty.org/quienes-somos/

Mientras estudiaba la carrera de Derecho, bajo el impulso de un compañero, que hoy sigue siendo miembro hiperactivo de la organización (después de haber pasado por sinfín de cargos en la misma, incluida la presidencia de la Sección española , nos reunimos un grupito de jóvenes con más entusiasmo que otra cosa y creamos el grupo local de Amnistía Internacional en León.

Durante unos años fui miembro activo, pero terminé desvinculándome al irme de la ciudad y a medida que los asuntos familiares y profesionales me alejaron.

De todas formas, nunca dejé de pertenecer a AI, de pagar puntualmente mis cuotas, aumentarlas cuando pude y de vez en cuando enviar un donativo y participar en alguna acción puntual. Me convertí en un socio “pagano”.

A principios de este año, el amigo que antes mencionaba tuvo el detalle de compartir un recorte del Diario de León de Mayo de 1986 en el que se daba cuenta de la presentación de nuestro grupo en sociedad. ¡Treinta años ! Alguna fibra me tocó porque a los pocos dias se convocó la Asamblea General Federal de Amnistía Internacional para 2016 y decidí apuntarme.

La Asamblea ha tenido lugar este fin de semana del 23 y 24 de abril en Bilbao, y quiero hacer un pequeño balance personal.

¿Para qué me han servido estos dos dias, además de charlar, conocer nuevas personas, restablecer lazos con otras, empaparme un poco de lo que respira la organización?

En primer lugar, para darme cuenta de lo que ha crecido el movimiento. Para mí, que me acercaba después de años, resulta espectacular el número de socios, de activistas, de grupos y estructuras.

En segundo lugar para verificar que el trabajo interno sigue siendo concienzudo, cuidadoso, exigente hasta el detalle. Un movimiento tan amplio, una cantidad ingente de información, de presencia en medios y en la calle, con la necesidad de mantener neutralidad, equilibrio y conocimiento como sustento para la acción, requiere indudablemente un trabajo muy denso, un esqueleto que lo sustente. Para mí, que acudía por primera vez y sin estar encuadrado en ninguno de los grupos o estructuras, y sin haber participado en la lectura y análisis de los informes, propuestas, planes, objetivos, presupuestos , candidaturas, enmiendas…..cuya aprobación se venía a cerrar a la Asamblea, resultaba un poco abrumador.

Hubo también momentos menos “burocráticos” como cuando los asistentes ovacionaron en pie a Alexandra , la colombiana acogida a un programa de protección de defensores de los derechos humanos que se emocionó al recordar los momentos de acoso, hostigamiento y violencia pasados por su familia y amigos. O como cuando Pablo Simón, médico y activista que estuvo en Lesbos ayudando a la recepción de refugiados nos instó a trabajar desde aquí. Y en parte así se hizo en un acto de calle que nos llevó con nuestros paraguas amarillos por Bilbao para hacernos eco de la campaña de Amnistía : “#YoAcojo”

También desde luego, como en toda organización amplia, se perciben los desacuerdos, las distintas sensibilidades respecto a lo organizativo, las rivalidades a veces. A pesar de ello, creo que en Amnistía Internacional los objetivos superan y unen a las personas, que hay mucho entusiasmo, mucha gente preparada para dar lo mejor de sí, de su tiempo, de sus energías.

Y que todavía (y quizás más que nunca) se necesitan más socios, más activistas, más donantes, más movimiento, más acción ante el momento de retroceso que experimentamos. Necesitamos mucha más sociedad civil. Sobre todo en este tiempo y en este país.

Porque “es mejor encender una vela, que maldecir la oscuridad” : Actúa.

Un pensamiento en “Amnistía Internacional: 30 años de socio y una Asamblea

  1. La vida es solo una para cada cual. Sería muy triste, muy estúpido; demasiado lejos de llamarse ser humano, no aprovechar la vida que tenemos limitándonos a dejarla pasar y no aprovecharla haciendo todo lo que esté en nuestras manos para que otros tengan las mismas oportunidades y derechos; así pues ¡actúa!.
    Alguien dijo: En cualquier momento, en cualquier lugar, tendrás que enfrentarte contigo mismo, y sólo depende de tí que sea tu mejor momento o la más amarga de sus horas.

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